Por este medio nos sumamos a los años de lucha comunitaria, investigaciones de expertos y la masiva movilización de pueblo del 28 de marzo de 2026 en contra del megaproyecto de lujo “Esencia”. La propuesta, lejos de traer desarrollo equitativo y sostenible, resultaría en la destrucción del tejido socioeconómico, el patrimonio cultural y el equilibrio ecológico de las comunidades de Cabo Rojo y el suroeste de Puerto Rico.
“Esencia” propone un asentamiento de ciudad exclusiva que, en lugar de promover progreso y oportunidad, encarecería el costo de vida y vivienda en la región y resultaría en el desplazamiento de sus residentes. Se estima que el desarrollo podría aumentar la demanda de agua del municipio entre 50% y 100%, requiriendo entre 2 y 4 MGD de agua para el mantenimiento de amenidades no esenciales como campos de golf. Este aumento exacerbaría los problemas de acceso a agua potable para residentes y comerciantes en la zona, interrumpiría la provisión de servicios y atentaría contra la salud de las comunidades. Además, pone en peligro el acceso a agua para el riego en la reserva agrícola protegida del Valle de Lajas. Si el proyecto necesitara conectarse a su canal de riego o usar agua de los acuíferos para satisfacer periodos de alta demanda, podría agravar la inseguridad alimentaria de Puerto Rico.
La propuesta de construir sobre más de dos mil cuerdas, una buena parte de ellas en terrenos protegidos y no urbanizables por ley, crearía un precedente peligroso para la protección de terrenos de alto valor agrícola y ecológico en el país. La construcción de este megaproyecto de lujo en un área colindante con dos reservas naturales provocaría una destrucción ecosistémica irreversible e imposible de mitigar a una zona con bosque seco, humedales, manglares, sistemas marinos y otros hábitats de fauna y flora endémicas y en peligro de extinción.
Asimismo, el proyecto causaría daños a las actividades pesqueras e interferiría con nuestro uso y disfrute del litoral costero. Incluso, se han identificado ya más de cien sitios arqueológicos en la zona, por lo cual el proyecto destruiría y privatizaría, dentro de su ciudad segregada, un importante patrimonio ancestral e histórico que nos pertenece a todos.
Rechazamos que los desarrolladores de este proyecto de viviendas y hoteles de lujo, con servicios y amenidades segregados, pretendan hacer uso de infraestructuras e incentivos gubernamentales valorados en más de $500 millones que se financian con nuestros impuestos. Este modelo de desarrollo se basa en un grupo pequeño y privilegiado que sobreutiliza y explota las infraestructuras y recursos colectivos, mientras quedan exentos de pagar los impuestos con los que estos se gestionan y mantienen.
Denunciamos que el gobierno insista en apoyar este proyecto mediante procesos de evaluación de permisos y subvenciones plagados de irregularidades. En lugar de fomentar nuestro bienestar, el gobierno promueve el encarecimiento de la vivienda a niveles inaccesibles para el pueblo, desmantela los servicios esenciales y pone en riesgo nuestro patrimonio y el de generaciones futuras.
Repudiamos tenazmente este supuesto “modelo de desarrollo” que les dificulta quedarse a quienes viven en Puerto Rico y regresar a quienes sueñan con hacerlo.
Hacemos un llamado a respetar la voluntad del pueblo y exigimos que se detenga cualquier actividad o acción del megaproyecto en estos terrenos de alto valor ecológico, cultural e histórico para Puerto Rico.
Apoyamos un modelo de gestión colaborativo, sostenible y equitativo liderado por los residentes y comunidades de Cabo Rojo para Peñones de Melones y la Playa Los Pozos.
Hoy, con nuestra firma y junto al pueblo de Puerto Rico, alzamos nuestra voz de protesta para decir:
DECLARADO: ¡ESENCIA NO VA!